Este blog intentará mostrar la realidad en la que nos vemos inmersos todos los días, de una manera absurda, irónica y casi casi surrealista.
30 septiembre 2008
La Cofradía del Ovario PRESENTA: "LA NOVICIA REBELDE" (para darle un respiro al alma)
24 septiembre 2008
La Buena Pipa y los Servicios de Auxilio Mecánico
17 septiembre 2008
La Cofradía PRESENTA: "COMO PENÉLOPE" (¿En qué punto tejés tu paciencia? ¿Con qué agujas? ¿Con dos o al crochet?)
No llegué a los veinte de Penélope pero durante años fui diván, madre, hermana, amante, fui la mujer de la vida de mi Ulises, la que más le duró pero a la que jamás eligió. Fui casi omnipresente pero jamás estuve presente y tejí tanto y perdí tanto tiempo contando los agujeros de los hilos sueltos que me quedé "como Penélope" y no se lo recomiendo a nadie. Hasta que un día me di cuenta de que si Penélope tejía la mortaja de Laertes, yo estaba tejiendo la mortaja de mi género y tiré las agujas a la mierda.
Basta de espera, basta de creer que “querrían estar con nosotras pero nos respetan demasiado como para condenarnos a un tipo como ellos” ES MENTIRA, les encanta tener brujas como Circe (aunque sin tanto chàrme) que les rompan las bolas y les conviertan los amigos en cerdos, o a ninfas ninfómanas que los esclavicen para poder victimizarse….¡Con nosotras, las pobres pelotudas Penélopes del subdesarrollo! Nosotras somos la meta para ellos, pero nunca el camino, ni siquiera una excursión. Somos aquellas que no son esposas, pero seguramente serán las viudas; no juramos estar con ellos en la salud o en la enfermedad pero es factible que terminemos curándoles las heridas; no somos nada y somos las mujeres de su vida… Paren paren… ¿De qué vida? Nononononononono, basta de Mujeres Penélope, basta de responder mensajes de texto o llamados telefónicos anacrónicos. No les demos cabida, porque la espera sin sentido es una maldición a la que sólo le supo poner poesía Serrat en “Penélope”, lo demás , sobra, amigas…créanme: SOBRA.
Tarea para el fin de semana: dejar de esperar, tomar el toro por las astas y no tocar una aguja ni por casualidad.
¡Ayayayayayayayayay! No hay caso, me está pasando lo mismo de siempre. No puedo dejar de pensar en Penélope después de que Ulises volvió. ¿Habrá sido feliz? ¿Le habrá gustado como antes? ¿Se habrá conformado y no se lo confió ni a Heródoto? ¿Se habrá quedado Ulises o su destino migratorio lo habrá obligado a buscarse otras hazañas?
No aprendo más, che. No aprendo más: ¡LOS FINALES NO TIENEN SEGUNDAS PARTES, NENA! SI TERMINAN BIEN, NO TERMINAN.
Ya lo saben: si ven venir en picada al Ulises que les haya quedado en algún cajón al lado de un papel viejo de chocolate Tofi o un boleto de tren…. ¡HUYAN! Búsquense un apolíeno héroe de carne y hueso y dejen que el otro se rompa los cuernos con la bruja que haya elegido cuando debería habernos elegido a nosotras, aunque más no sea para que le dijéramos que NO.
¡Nos vemos la semana que viene!
02 septiembre 2008
La Cofradía PRESENTA: "10 COSAS QUE ODIO DE TI" (del odio al amor existen la misma cantidad de pasos que del amor al odio y tenemos ganas de caminar)
Al principio pensé que otra vez los signos de puntuación me estaban jodiendo porque para mí, o las pausas estaban mal hechas en esa conversación o las pendejas estaban absolutamente limadas; pero, no, porque más allá de descubrir que eso de “se la comió” no aludía a las preferencias sexuales del Fulano en cuestión ni a una incipiente antropofagia, recordé que la Literatura y el cine avalaban esa locura.
Habemos algunos pocos elegidos que recordamos el poema que Catulo de la antigua Roma, le chafó a Safo de Lesbos (la griega) y que empezaba con estos versos: “Odi et amo”, en cristiano: “Odio y amo”… ¿Si los poetas viejos no se ponían de acuerdo, lo iban a hacer un grupete de mujeres adolescentes? Y al toque (¡Ups! Jerga adolescente contagiosa) recordé la película predilecta de uno de los miembros más jóvenes de esta Cofradía (que todavía llora por la muerte del protagonista de la peli, el bonito de Heath Ledger, ése que hace de Guasón en la nueva Batman), la película se llama “Las diez cosas que odio de ti”.
Una jovencísima Julie Styles y un novadísimo Heath encabezan este film de 1999 sobre la vida de los adolescentes americanos en una preparatoria en la que un excéntrico (Ledger) se enamora de otra freak (Styles) y la relación, que oscila entre el amor y el odio, culmina con una poesía que ella le dedica y que resume en diez versos lo que yo escuché en la plaza y lo que nos pasa cuando vamos y venimos por esa cornisa adrenalínica que nos lleva del amor al odio con pasaje abierto.
¿La analizamos juntas, amigas de la Progesterona? Tal vez nos entendamos un poco más o simplemente no nos sintamos tan solas en este mundo que no comprende nuestros “ni” o nuestros “So”. Ahí va:
“Odio la manera como me hablas y cómo te cortas el pelo” (Mentira. Esto hay que leerlo así: “Me derretís con el “Hola” y si estuvieras pelado, yo te pintaría los rulos a besos”)
“Odio tu forma de conducir mi auto” (Jajajajajajajajajajaja, mentira. Es así en realidad: “Si querés, llevate el auto. Yo me tomo un remís”)
“Odio cuando me mirás” (Pavadas. ¿A quién quiere engañar Julie Styles? Es así: “Si no me mirás, me cuelgo un cartelito de taxi Libre en la frente y aprendo a bailar reggeaton en el medio del patio del colegio. Además, cuando me mirás, mis amigas me llevan en frasquito hasta casa porque tenés el mismo efecto en mí que el sol sobre un helado de agua”)
“Odio tus tontas botas de combate y la forma en la que lees mi mente” (Traducción real: “Si te ponés el disfraz de Piñón Fijo igual estás divino y si me podés leer la mente entonces… miramemiramemiramemiramemiramemirame”)
“Te odio tanto que me enferma e incluso me hace rimar” (Trascripción: “Me hernié tratando de no amarte, nabo. Y no me importa que amarte me lleve a hacer rimas pelotudas como las de Belén Francese”)
“Odio como siempre tienes razón” (En realidad es: “Me fascina darte la razón porque te reís de costado, inclinando un poco la cabeza y me decís: “te dije, nena, que era como yo decía”)
“Odio cuando mientes” (Verdaderamente: “¡¡¡Mentime que me gustaaaaaaa!!!")
“Odio que me hagas reír y peor todavía, que me hagas llorar” (Mentira. Es así la cosa: “No necesito que hables para reírme porque te veo y se me pinta la sonrisa en la cara y no hay borratintas que me la saque de lugar. Además, si no me hacés llorar no tengo excusas para comer pizza y helado hasta el hartazgo y escuchar con mamá la edición aniversario de Air Supply para llorar con ganas”)
“Odio cuando no estás y que no llames” (Traducción al castellano: “Si no estás, los espejos de la casa no tienen razón de ser y si no llamás, voy al baño con el celular en la mano, dejo conectado el msn y habilito un servicio de palomas mensajeras sólo para que puedas comunicarte conmigo”)
“Pero principalmente odio no poder odiarte, ni siquiera ceca, ni siquiera un poquito, ni siquiera nada.” (ESTA QUEDA TAL CUAL, CHE, PORQUE ES ASÍ)
Cuando se estaban yendo de la plaza casi les digo que vieran esa película, pero después pensé que mejor me quedaba esperando al blanco del ciruelo y a septiembre. Se fueron cantando y saltando entre “Boludas” y “Lo amo”.
Mientras las veía alejarse no pude más que recordar que el “Temporis” como decían los romanos se te “fugit” de las manos entre amores y odios y que está bien que así sea después de todo.
Bueno, nenas, cualquier semejanza con la realidad (hoy, al menos) es absolutamente a propósito y si no vieron la peli y tienen de 13 para arriba en algún lugar del cuore, mírenla.
¡Nos vemos la semana que viene!
29 agosto 2008
La Buena Pipa y los servicios de medicina prepaga
Media hora después volvió diciendo que harían una excepción conmigo que el doctor me iba a atender. Otra hora y media hasta que el médico salió diciendo mi nombre. Si han estado en situaciones similares sabrán que ese momento es casi único porque indica que en un lapso determinado de tiempo una va a estar en casa tomando un té calentito con galletitas de chocolate. Bueno, el Galeno me hizo pasar, me miró la rodilla y me indicó reposo (jajajajajajajajaja) y una resonancia magnética. Yo le pregunté si no era lo mismo la vieja radiografía y él me miró como diciendo “Cuando el enviado de Dios en la tierra dice algo, los mortales no lo contradicen, ¿OK?” y yo me callé y salí saltando en una pierna porque al revisarme me había torcido la rodilla para un lado y para el otro y volví al mostrador de entrada a pedir la orden para la resonancia.
La secretaria me miró como me miraba la preceptora en el colegio cuando le decía que me sentía mal y que llamara a mamá y con la boca de costado en señal evidente de burla me dijo: “Estas órdenes las tenés que tramitar en la sucursal en la que iniciaste el trámite, linda”; “linda linda linda”, eso y decirme “imbécil” era más o menos lo mismo pero me consolé pensando que la Buena Pipa estaba soportando los embates de Nebrija y su gramática y de Kovacci y sus estructuras y volví a colgarme del tren.
A esa hora a los transportes públicos hay que subir con preservativos porque si una no está embarazada, sale embarazada. La cantidad de gente era tal que tuve que dejar pasar dos trenes antes de poder colgarme de uno de los vagones del tercero que pasaba. Nadie se percató de mi rodilla de elefante y llegué peor de lo que me había ido.
La suerte quiso que todavía atendieran en la sucursal de mi prepaga y entré directamente a sentarme, con tanta puntería que detrás de mí entraron tres embarazadas y dos viejitas embastonadas. Tuve que cederles el asiento porque el guardia de seguridad privada me miraba como a Satán.
Después de un rato en el que la empleada (la única que había porque los demás habían asistido a un curso de Atención a Clientes) trató de explicarle a una de las viejitas cómo llegar a la Ruta 8, me atendieron. Le di la orden y esperé. Ella la miró, me pidió la credencial, volvió a mirar la orden, se fue para adentro, salió y me dijo que mi plan no contemplaba resonancias magnéticas porque hacía menos de un año que me había afiliado y que esos estudios sólo se hacían después del año de antigüedad. Yo le pregunté cómo era posible eso, le dije “¿O sea que la gente no puede romperse el alma en un año? ¡Me sale más barato asegurarme en La Caja!”; ella ni mosqueó y se limitó a decirme “su plan no lo cubre por el momento su plan no lo cubre por el momento su plan no lo cubre por el momento”. Creo que cuando me estaba yendo de ahí, como en “Marionetas S.A.” de Bradbuy, a la empleada le empezó a salir humito detrás de las orejas, pero preferí huir. La Buena Pipa era omnipresente, estaba en todos lados y también en los servicios de medicina prepaga.
No daba más, quería llegar a casa porque ya eran casi las ocho de la noche y había salido a las 9 de la mañana. Tenía la rodilla hinchada, el malhumor inflamado y las gónadas estiradas. Pero decidí que no podía quedarme sin atención médica así que me armé de paciencia y me mandé al Hospital. Entré por la guardia y cuando me atendieron, sentí que el sistema esta vez no me había fagocitado; pero nunca aprendo a cerrar la bocota y le comenté al enfermero que me llevaba a hacerme una radiografía que no había podido hacerme la resonancia porque la prepaga no me la cubría. El tipo se frenó en seco y me dijo que me bajara de la camilla. Yo no entendía nada. Empezó a gritarme y me sacó a patadas del Hospital. Como pude, salí corriendo mientras me gritaba: “¡Chanta, tenés guita para una prepaga y venís acá a ocuparle el lugar a la gente que no tiene un lugar donde atenderse!”
¿Para qué explicarle, no? Terminé resignada como siempre, cuestionándome “qué dios detrás de Dios” empezaba esa trama de absurdos que me tenían prisionera. Recordé las tribulaciones del pobre Job en el Antiguo Testamento y pensé que la había sacado barata después de todo.
Camino a casa, entré a la farmacia a comprar un antinflamatorio. El farmacéutico me miró la pierna hinchada y me dijo: “Se tiene que hacer ver esa pierna, ¿eh?”
Eran las diez de la noche cuando me senté en el sillón que está frente a la computadora con una bolsa de hielo en la pierna. Tenía un mensaje nuevo en la Bandeja de entrada del correo electrónico. Era la Buena Pipa que me anunciaba su regreso del Seminario. Se los transcribo porque yo no lo entendí, a ver si ustedes que son expertos lingüistas me ayudan:
“Llego mañana a la mañana tenés que buscar la ropa en la tintorería del seminario quiero hablar no ahora que tenés para contarme si hiciste o no el relevamiento de las medicinas prepagas como te dije Nebrija está como loco pobre viejo no logra que Ulises ponga un condenado signo de puntuación a las siete de mañana entendido no”
Si alguno sabe dónde cuernos tengo que poner los puntos y comas en el mensaje para saber qué quiere que haga, se aceptan comentarios…como siempre.
Nos vemos la semana que viene (si no me dan turno justo el jueves para hacerme la radiografía de rodilla)
19 agosto 2008
La Cofradía del Ovario PRESENTA: "ECO Y NARCISO" (porque ciertos mitos viven a la vuelta de casa)
En esta sección nos encargaremos de cotejar las más famosas parejas mitológicas con hombres y mujeres (aparentemente) comunes y corrientes que viven hoy, sin saber que alguna vez un capricho divino los inmortalizó en un mito y ésa es la razón de todos sus problemas. Porque no todo se reduce a la contraposición Venus-Marte en las relaciones humanas. Hay tantos héroes, semidioses, dioses, ninfas y musas dando vueltas por ahí justificando que nuestros vecinos del 4to se lleven como el traste, por ejemplo...
HOY nos atacamos con el mito de Eco y Narciso.
Por esas cosas de la mitología y las declinaciones griegas, “Eco” es un nombre de mujer y “Narciso”, de hombre. Supongo que alguna vez habrán escuchado el término “narcisista” referido al alguien con conductas positivamente pelotudas a la hora de relacionarse con el mundo exterior dada su marcada predisposición a creerse superior y pavonearse con ello; pues bien, todo tiene su origen en este mito más trágico que novela brasileña mal traducida. Ahí va la versión corta y pasada por el tamiz de la Cofradía (tal vez Grimal, no pensaba lo mismo que nosotras cuando escribió el Diccionario de Mitología)
Hay muchas versiones de ese mito (sobre todo en la parte del destino corrido por Eco) pero nosotras, en la Cofradía, elegimos quedarnos con la más poética porque todas tenemos dentro una “chica de barrio” que se emociona con historias de amor siempre ajenas.
Eco era una ninfa que vivía en los valles aledaños al río Cefeso, padre de Narciso (no me pregunten por qué pero aquí, en territorio mitológico, los ríos tienen hijos, se casan, se divorcian y siguen tan campantes corriendo entre las piedritas de su lecho y los dioses se casan entre hermanos sin que el incesto los persiga), un apuesto joven de quien ella estaba perdidamente enamorada ( eso de “perdidamente enamorada” es una redundancia porque no conozco a nadie que no se haya perdido entre los coletazos de la pasión, pero lo vamos a dejar escrito porque no queremos que en su primera entrega, nuestra especialista en mitología se sienta perseguida por temitas semánticos)
La cuestión se resuelve de la peor manera para ambos, como ocurre casi siempre que los dioses meten la nariz en las relaciones humanas (¿Qué dioses malsanos andarán dando vueltas por allí en este siglo? ¿Habrá dejado descendencia Zeus y estos, hartos del Partenón que está hecho percha, se vinieron a joder a la Argentina?) Narciso estaba tan orgulloso de su aspecto que no le daba bola a nadie más y rechazó olímpicamente a Eco que fue deshilachándose hasta que no quedó ni un vestigio de la mujer que había sido y sólo quedó de ella un resto de voz que se escuchaba entre las rocas del valle del Cefeso. Pero el nabo de Narciso no se la llevó de arriba, porque esto de la Cofradía del Ovario viene de generaciones, incluidas las olímpicas, y Afrodita, haciendo causa común con la pobre Eco, lo hechizó de manera tal que Narciso se enamoró de su propio reflejo en el agua de la fuente en la que vivía la ninfa y cuando quiso agarrar su imagen, se cayó y se ahogó (no me pregunten qué profundidad puede tener una fuente, ni por qué Narciso, que era hijo de un río, no sabía nadar ni perrito, ni siquiera me pregunten cómo fue que Narciso no pudo aferrarse al borde la fuente… porque no lo sé)
¡¡Ayayayayayayayayayayay!! ¡Cuántas Ecos y cuántos Narcisos conozco! ¡Cuántas mujeres que se agotan, repitiendo siempre lo mismo a su pareja que, como un Narciso moderno, sólo se mira a sí mismo y a veces (sólo a veces) a su ombligo también, mientras escucha los lamentos de quien (vaya uno a saber por qué) está a su lado hasta que sólo queda de ella el eco lejano y entrecortado! ¡Cuántos hombres que enamoran a nuestras Ecos solamente para verse reflejados en los ojos de ellas, solamente porque los redefine y los coloca en la categoría de héroes el hecho de verse con los ojos repletos de un amor transparente como el agua!
Ahora a los hombres Narciso, los llaman metrosexuales y a las mujeres Eco, se las sigue llamando estúpidas; pero lo cierto es que estos arquetipos persisten tan actuales como siempre. Ya no hay valles, no está Afrodita para castigar Narcisos y poner las cosas en su lugar, no hay fuentes cristalinas (a veces ni hay agua) porque las mujeres Eco de la actualidad, se cansan de dejar mensajes en el celular, se conectan y se desconectan del MSN para ver si los Narcisos dejan de mirar su Facebook y se dan cuenta de que ellas “Están Conectadas”.
Ni el agridulce sabor de la venganza les queda a las Mujeres Eco, porque los Hombres Narciso, van tres veces por semana a natación para modelar el cuerpo y si cayeran hoy en día en la fuente de Eco, saldrían de ella nadando Mariposa.
Por eso, si ven que el que tienen al lado, les usa las cremas y se depila el pechito para que no le moleste el traje de agua que usan para hacer Kayak... huyan despavoridas, amigas. Están por asistir a la metamorfosis del hombre en Narciso. Ellos no se van a ahogar, pero ustedes van a dejar las cuerdas vocales en las paredes del consultorio del analista tratando de entender en qué momento se transformaron para ellos en un Eco de lo que alguna vez fueron.
¡Nos vemos la semana que viene!
14 agosto 2008
La Buena Pipa en el Salón de la Justicia
Pero mejor, volvamos al Salón de la Justicia.
Éste fue el mensaje que escucharon Batman, Robin, la Mujer Maravilla y la Mujer Invisible:
“Superamigos, espero que no haya rencores por tantas vueltas y vueltas que les he hecho hacer en todos estos años. Pero estoy desesperada. En el Salón de la Maldad, hubo una votación a puertas cerradas para renovar la Dirección y el Guasón y el payaso Krosty (de los Simpson), se adueñaron del sillón centenario y quieren remodelar todas las secciones del Recinto. Pintaron al Duende Verde de rojo y azul; a Bizarro lo pusieron en la portería, al Pingüino lo pusieron a marchar con los otros de su especie; Mafio y su pandilla corren de un lado a otro en bicicleta porque no pueden usar el auto dentro del Salón… Todo está patas para arriba y el Guasón se ríe y se ríe y se ríe y se ríe y Krosty asiente y asiente y asiente y asiente y NADIE SE DA CUENTA DE QUE TAMBIÉN LOS MALOS DE LA PELÍCULA TENEMOS CÓDIGOS, CHE. Pero acá viene lo peor, a mí me dijo que no me necesitaban más, porque para dar vueltas al pedo sobre lo mismo sin hacer nada y exasperando al mundo entero, estaban ellos dos, que ya no era necesaria. Por eso les pido ayuda, Superamigos, ayuda…”
En ese momento los superhéroes que quedaban en el Salón de la Justicia (porque la mayoría ya se había retirado) se miraron y comenzaron a reírse hasta doblarse sobre la mesa del Salón mientras la Buena Pipa repetía: “Ayuda, necesito ayuda, ayuda, ayud…” Así la encontré yo a la Buena Pipa, con el sueño alterado, dormida sobre el sillón, el control remoto en la mano derecha. La desperté despacio para que no se la agarrara conmigo y me mandara a alguna oficina pública a hacer relevamientos de “Simpáticos en Organismos gubernamentales”; cuando le golpeé el hombro con suavidad, pegó un respingo, se despojó de la ficción onírica que la había retenido más allá de los sueños y me sonrió. Sí, como leyeron, la Buena Pipa me sonrió, me pidió un capuchino doble y me dijo que se iba a quedar un rato mirando el noticiero en el sillón.
Gozaba de la agradable sensación de sentirse a salvo de las pesadillas. Se dijo que no miraría por un tiempo Boomerang, el canal de los dibujos animados viejos, porque le provocaban efectos adversos y encendió el televisor para mirar las noticias y buscar su lugar de trabajo para el día siguiente.
Todavía tenía la respiración agitada cuando una placa roja con letras blancas tamaño catástrofe de Crónica TV, la paralizó. Eran sólo tres palabras que repitió hasta que yo volví con el capuchino:
CAYÓ EL GUASÓN CAYÓ EL GUASÓN CAYO EL GUASÓN CAYÓ EL GUASÓN
12 agosto 2008
La Cofradía del Ovario PRESENTA: TROYA (la mitología según Brad Pitt)
Cine :1 Mitología:0
En la mitología: Aquiles tenía con su madre una relación de amor – odio, era egoísta y obcecado. Entendía a las mujeres como botín de guerra y era amiguísimo de Patroclo, tanto que cuando éste se murió, se arrancó mechones de pelo delante de la pira con los restos del muchacho y lloró como una Magdalena por la pérdida de su amor. Tatatatata, mmmmmmmm, la Ilíada nos deja una libre interpretación, pero sospechamos cabalmente que Aquiles atendía ambos teléfonos de manera equitativa.
En Troya, inicialmente Aquiles es… Brad Pitt… Chau, cerremos todo y vayámonos al carajo. Sí, un Brad (pre Angelina) que se había internado en el gym unos cuantos meses y que filosofaba acerca de la vida con Briseida (sacerdotisa del templo de Apolo y prima de Héctor y Paris….¿Eh? Pierre Grimal debe estar girando como cucaracha mal pisada pensando para qué mierda escribió su diccionario mitológico); en la Ilíada estaban Criseida y Briseida (ninguna de las dos tenía el don de la adivinación, ésa era Casandra que estaba condenada a no ser escuchada a pesar de tener razón SIEMPRE y que en la película ni aparece nombrada); en modo alguno Aquiles estaba enamorado de ninguna de las tres.
Cine: 2 Mitología: 0
El Aquiles de Pitt es masculinísimo, es “primo“ de Patroclo, un casi niño a quien cuida onda padre sin segundas intenciones y también se muestra conmovido por la aparición de Príamo en el campamento griego para recuperar el cadáver de su hijo Héctor.
Cine: 3 Mitología: 0
La película no recoge de las mujeres troyanas más que a Andrómaca (que se la pasa cuidando a un hijo que la mitología asesina del modo más terrible) y a Briseida. De las demás incluida Hécuba, ni el menor indicio. En una sola película los americanos destruyeron todo un pasado literario porque anularon la existencia por ejemplo de la tragedia Las troyanas de Eurípides.
Cine: 4 Mitología: 0
Y así podríamos seguir haciendo una disección literaria sólo para comprender que en realidad, la mitología es la materia prima, nada más y como tal, es una base (en este caso sólo se conservan los nombres, cualquier parecido con la mitología es mera coincidencia) para que el cine después reviente la taquilla con sus dioses propios interpretando a los olímpicos.
Nuestra colaboradora, salió agotada del sofá y con un antojo desesperado de clavarse una Selva Negra con mucha crema (al parecer las malas películas le provocan angustia oral) pero como seguía a dieta, buscó la barrita de cereal con más gracia que encontró y la ajustició tratando de sublimar el gusto a cereal en una mousse de chocolate; confirmó su odio a Angelina Jolie, que lo tiene a Aquiles (bien hombrecito y sin cólera) en casa, cuidándole al crisol de vástagos que poseen y juró sobre el mito de Pandora que quería reivindicar la mitología de alguna manera.
Nos llamó a mí y a la redactora de la Cofradía y nos propuso que a partir de la semana que viene analicemos la relación hombre - mujer que hasta ahora habíamos trabajado desde el cine, desde el punto de vista mitológico. Nos mostró un catálogo de dioses y héroes mitológicos que son la raíz de muchos de nuestros ováricos problemas y que podrían explicar las conductas de más de uno. Así que convocamos a un plenario de estrógenos y convinimos en darle una oportunidad a los mitos así como se la dimos al cine. Desde la semana que viene, escribirá ella. La redactora y yo, nos sentaremos a leerla a ver qué hace tratando de explicar la vida de todos los días desde el arquetípico pasado mitológico.
Nos vemos, amigas de la Cofradía.
¡Ah!, entre nosotras, que no escuche la otra, yo vería Troya una y mil veces sólo por apreciar a Brad Pitt con y sin traje de guerrero, al mando de los mirmidones griegos. Hay visiones que se disfrutan, gente, no admiten el menor análisis.
07 agosto 2008
La Buena Pipa vuelve al colegio (RECREOOOO: "a la bote bote llita, yo con todas, yo con vos, yo por arriba... o... pan-queso, pan-queso, pan-queso)
Salió del Colegio destrenzándose el pelo y a las puetadas conmigo que le había enseñado a usar los buscadores en internet, jurando que en su vida volvía a hacer un trabajo de campo y que para eso estaba yo, dijo, haciendo valer su jerarquía.
Fue entonces cuando me mandó hacer este BEFORE //AFTER que sigue a continuación, en el que se recopilan situaciones de antes y de ahora y también de hoy y de siempre.
ANTES/ BEFORE
¿Profesora, puedo ir al baño?¿Sr., me deja cambiar de banco?
Sabe que no puedo escribir con letra cursiva, no me sale pero voy a completar en las vacaciones el cuaderno de Caligrafía que Usted me dio a ver si lo logro y no me baja dos puntos en el examen por eso, gracias.
¿Alguien tiene cartuchos 303 azul lavable?
¡Uy! Me olvidé el papel secante, se ve que se cortó la cinta bebé azul que lo sostenía colgando del cuaderno forrado con papel araña azul marino.
Nunca me gustaron los repuestos Gloria porque las hojas son tan finitas que te parece que estás escribiendo en una Biblia.
Sr. Sultanito, llegó tarde a clase, llame al preceptor y que lo haga firmar el libro de disciplina.
La hora de entrada es a las siete y media, si llega 15 minutos tarde, es media falta, ¿entendió?
La pollera tiene que ir dos dedos arriba de la rodilla como corresponde a una chica de su casa y no tres debajo de la bombacha. Che, la monja me descosió el ruedo porque dice que estaba muy corto el jumper.
¿Viste? La agarraron a Fulanita de tercero “A” fumando a tres cuadras del colegio y con el uniforme puesto… la directora mañana seguro que la sanciona.
Mamá me mata, perdí la caja de las pinturitas y el plumín para hacer el mapa de África.
Me olvidé la flauta, justo hoy que la profesora nos tomaba el Carnavalito.
En el recreo no se corre, si se matan los tenemos que pagar por buenos.
DESPUÉS/AFTER
Profe, voy al baño.
Che, profe, me siento en tu escritorio porque tu silla es más cómoda.
¿Qué parte de “efeame por reverse” no entendés, profe? Dale, chabona, “aaa re” “carita ruborizada” no da escribir con la mano, XD, ok?
Me re cabió este color purple para escribir.
Porfe, le entrego el trabajo en papel higiénico… pero se lo enrollé, eh…
“Sory” profe, pero no le puedo sacar los “cositos” estos que le quedan del cuaderno a las hojas. Todo bien igual, ¿no?
(Nueve y media de la mañana) Buenas, profe, no me podía levantar hoy. ¿Me dicta lo que copiaron los chicos?
Mamá ya habló con la inspectora en jefe del Distrito y mandó cartas documento porque dice que la directora me discriminó porque me dijo que con esa minifalda se me veía la bombacha negra… Se ve que la mina es re racista, ¿no?
El padre de Fulanita vino a quejarse porque dice que la hija toma frío en el colegio porque no la dejan fumar en el aula y se tiene que ir a la terraza. Ya presentó un recurso de amparo en el Concejo Escolar.
No me puedo comprar lapiceras porque mamá dice que gastó mucho en el vestido que me compró para la fiesta del otro viernes.
Despertame cuando se termina la hora de música. Profe, ¿se copa y no jode con el piano?
En el recreo no se maten, para eso están las horas de clase. La responsabilidad civil es del profesor, ¿entendido?
Por una cuestión de preservación de nuestra salud mental y de la de ustedes, la Buena Pipa no creyó necesario hacer una proyección a futuro de lo que puede ser la educación media en unos años. Es incierto para nosotros el destino de los profesores si además del incentivo docente no se exige que el sueldo cubra los gastos de chalecos antibalas de última generación. No sabemos si la Ley Federal de Educación contempla la necesidad de advertirles a los padres que los profesores son los que dan clases y no ellos. ¿Será posible que en un juego de roles les expliquemos que un “regular” no amerita una Carta Documento? Lo positivo de todo esto es que la Buena Pipa quedó extenuada y esta semana no me contó ningún cuento… ¿o será que me lo contó y yo no me di cuenta?
Hasta la semana que viene
04 agosto 2008
La Cofradía del Ovario PRESENTA: "ALGO PARA RECORDAR" (porque estamos convencidas de que siempre es preferible haber tenido "algo", antes que "nada")
Hasta la semana que viene y a sacar al sol los recuerdos, amigas de la Cofradía, nosotras se los custodiamos.
01 agosto 2008
La Buena Pipa en la fila del Banco con los jubilados
Mi abuelo es un tipo ocupado, es miembro fundador del Club Cocoon del Barrio que está por obtener la personería jurídica en breve y no puede ocuparse de ir al banco a cobrar su jubilación, y me “distinguió” entre sus allegados para que fuese YO y no OTRO quien TUVIESE que ir al BANCO con los demás JUBILADOS a cobrar su sueldo todos los meses. Por eso, y nada más que por eso (quiero decir que no tengo vocación de pelotuda ni practico para fakir emocional, ni necesito sumar puntos para acceder al cielo y esas cosas...) es que entré al Banco esa mañana a hacer la cola con los jubilados mientras la Buena Pipa sellaba unos recibos de sueldo en la ventanilla sur del salón.
Cuando entré había tres “expendedoras” de números diferentes : amarillo, verde y azul verdoso; estos tres tipos distintos de números se correspondían con tres “colas” de jubilados diferentes. Me dije que lo primero que debía hacer era preguntarle a alguien en dónde debía pararme para poder adquirir los recibos de sueldo de mi abuelo que continuaba ocupado en la vereda contando las bolitas del tilo y protestando por el piquete de tomates peritas de la otra cuadra. Me acerqué a una viejecilla que lo primero que hizo fue agarrar con fuerza la cartera, pensando que yo iba directamente a arrebatársela. Después de que se dio cuenta de que a pesar de la facha, no iba a robarle, me pidió que la ayudara a salir del banco porque habían clausurado la rampa de la entrada porque patinaba los días de lluvia y tenía que bajar diez escalones y se le complicaba. Como para cada escalón necesitábamos minuto y medio de preparación, insitentemente yo le preguntaba si sabía qué número tenía que sacar, pero tuve la mala suerte de quedar del otro lado del audífono y la pobre mujer ni siquiera registró mi pedido de auxilio.
Volví a entrar y me mandé decidida a uno de los escritorios, mientras escuchaba detrás de mí una serie incalculable de murmullos porque no había sacado número y pasaba igual: “Esta juventud está quemada”, “Mire , señora, si en nuestros tiempos uno iba a pasar delante de una persona mayor sin pedir permiso”, “Así está el país, mire en manos de quiénes lo dejamos” “¿Vio cómo aumentó el aceite? Nonono así no vamos para ningún lado”; yo quise explicar que solamente había pasado a preguntar qué número tenía que sacar, pero decidí quedarme en el molde porque justo cuando le iba a preguntar a la empleada cuál debía ser mi destino de espera, un anciano bandoneonista comenzó a hacer sonar el fuelle con “Naranjo en flor” y chau… nadie más oyó nada ahí adentro.
Yo le preguntaba a la empleada y la mujer, acostumbrada a repetir en voz alta y pausada las cosas, me hablaba como si yo fuese Forrest Gump y entre el griterío de jubilados indignados por mi presencia y el “perfume de naranjo en flor” , le dije que sí a la recepcionista, hice tateti y elegí el verde.
El salón estaba repleto de sillas negras y mientras me iba buscando una, comencé a contar cabezas y a calcular edades (sí, estaba aburrida… ¿ Y qué?) Ahora escuchábamos “La Cumparsita”
Para cuando me llamaron, había acumulado más de dos milenios, o sea, pleno esplendor del Imperio Romano y no pude más que pensar en el origen de la palabra Jubilado, porque paradójicamente, jubilado viene del Latín Jubileo que quiere decir: alegría (jajajajajajajajajajajajaja); claro los romanos no entendían nada por eso terminaron como terminaron. Es decir que para ellos, jubilado era “aquel que estaba alegre” (cri cri…cri cri= grillos)
El cajero me dijo que primero tenía que sacar el número amarillo para “entrar en el sistema” como apoderada de mi abuelo que ahora debatía con otros cocoones la persistencia de las hojas del ficus en pleno invierno. Sonaba en el aire “Taquito militar”
Esperé treinta números que a velocidad crucero habrían sido unos 45 minutos pero en la cola de los jubilados se hicieron 93. Escuché las palabras doctas de ex directoras de escuelas que querían darle cátedra al Ministro de Educación, de ex empleados bancarios que calculaban cuántas almohadillas de tinta debía consumir el banco por día porque la tinta ya no venía como antes y soporté estoicamente que dos mujeres cantaran con arrebato cada uno de los tangos que tocaba el bandoneón del ancianito que estaba en la entrada.
Cuando estaba por conseguir un tramontina para tajear el fuelle del instrumento y “valorar el silencio” (como me enseñó mi tía), llamaron a mi número y logré completar un trámite para sacar lícitamente el número verde que era el que me tocaba ahora.
Otra hora y media, el bandoneón seguía sonando, ahora era “El día que me quieras” (y me reí pensando que mi vida sentimental no encajaba ni en una letra de tango) Llegué al mostrador, pero tuve que esperar a que una mujer contara el sueldo en billetes de diez pesos que le acababa de dar el cajero (porque los jubilados desconfían siempre del cajero)y perdí 15 minutos más. Finalmente pude retirar los recibos de sueldo de mi abuelo que en ese momento estaba armando una mesa de enlace paralela a la del campo junto con sus amigos en la vereda de mi casa.
Salía del banco pensando en que jamás iba a salir de auquel cuento de la Buena Pipa porque si a los treinta y pico ya iba a “cobrar” jubilaciones, cuando me tocara jubilarme iba a tener más de treinta años de experiencia e iba a tener que cumplir con todos aquellos ritos unayotravez unayotravez.
Jubileo-jubilado-jubileo-jubilado… No me pregunten si quiero que me cuenten el Cuento de la Buena Pipa porque sería sadismo.
Cuando salía del Banco, el viejito tocaba el tango “Uno”, ése en el que "unos" buscan llenos de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias…
No aguanté más, salté la rampa clausurada y salí corriendo a confirmar en Wikipedia que la caída del Imperio Romano había sido causada por una paradoja semántica.
Nos vemos o nos leemos la semana que viene…
“sabe que la lucha es cruel y es mucha pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina…uno va…” ¿Uno va?